Papa,
te llamas
papa
y no patata,
no naciste castellana:
eres oscura
como
nuestra piel,
somos americanos,
papa,
somos indios.

Profunda
y suave eres,
pulpa pura,purisima
rosa blanca
enterrada,
floreces
allá a dentro
en la tierra,
en tu lluviosa
tierra
originaria,
en las islas mojadas
de Chile tempestuoso
en Chiloé marino,
en medio de la esmeralda que abre
su luz verde
sobre el austral océano.

Papa
materia
dulce,
almendra
de la tierra,
la madre
allí
no tuvo
metal muerto,
allí en la oscura
suavidad de las islas
no dispuso
el cobre y sus volcanes
sumergidos
ni la crueldad azul
del manganeso,
sino que son su mano,
como en un nido
en la humedad mas suave,
colocó tus redomas,
y cuando
el trueno
de la guerra
negra,
España
inquisidora,
negra como águila de sepultura,
buscó el oro salvaje
en la matriz
quemante de la araucania,
sus uñas codiciosas
fueron exterminadas
sus capitanes
muertos,
pero cuando alas piedras de Castilla
regresaron
los pobres capitanes derrotados
levantaron en las manos sangrientas
no una copa de oro,
sino la papa
de Chiloé marino

Honrada eres
como
una mano
que trabaja en la tierra,
familiar
eres
como
una gallina,
compacta como un queso
que la tierra elavora
en sus ubres
nutricias,
enemiga del hambre,
en todas las naciones
se enterro su bandera
vencedora
y pronto alli,
en el frio o en la costa
quemada,
aparecio
tu flor
anonima
enunciando la espesa
y suave
natalidad de tus raices

Universal delicia
no esperabas
mi canto,
porque eres sorda
y ciega
y enterrada
apenas
si hablas en el infierno
del aceite
o cantas
en las freidoras
de los puertos,
cerca de las guitarras,
silenciosa,
harina de la noche
subterranea,
tesoro interminable
de los pueblos.

Roberto Maza Morales 6ºA
Motril, 1 del 4 de 2008