Eran tiempos en que la Luna, el Sol, los Ríos, las Montañas, proveían a los sapallas de todo lo necesario. No conocían la guerra, ni el dolor. Pero los Caris, sus vecinos, aterrorizados por los estremecimientos terrestres que provocaba el espíritu maligno enterrado por Viracocha, (estertor que les robaba vidas y espacio), decidieron esclavizar a los sapallas.
Sólo Choque, hijo de caciques, eligió el camino de la resistencia. Los dioses para premiar su osadía enviaron a Pachacama, que metamorfoseado en cóndor, le entregó algunos tubérculos y una instrucción: dejar para los invasores la cosecha visible y reservar para su pueblo lo que permanecía enterrado.
La papa, fue así, el alimento que los nutrió y les devolvió la libertad.



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FRANCISCO ACOSTA RUIZ Y J.CARLOS SALVADOR RODRIGUEZ. 6 º A.