La patata tiene una historia curiosa external image patatas.jpg


Tan preciado a elemento que es hoy día, hace unos cuantos siglos se creía que era venenosa a igual que el tomate y otros.

Pero fue Parmentier el que se encargo de divulgarla por medio de una cesión de las 25 hectáreas de terreno que le dio el Gobierno, el terreno inculto y arenoso, pero que escogió adrede para mostrar que la patata se criaba perfectamente en terrenos pobres.

Bien pronto se cubrió todo el terreno de verdura y flores, y con éstas hizo Parmentier un ramo que ofreció a Luis XVI. Este puso unas des estas flores en el ojal de la casaca y toda la Corte le imitó.

Se hicieron muchos experimentos con las patatas. Se fabrico un pan muy sabroso con harina de patata y Parmentier enseñó a los pasteleros el secreto de hacer un delicado bizcocho con fécula de patata: El Biscuit de Savoie que a llegado hasta nosotros.

Desdeñada por la plebe, que se resistía a ingerirla considerándola nociva; rechazada por el agro, que no quería sembrarla, y despreciada por la aristocracia por creerla indigna de figurar en sus mesas, Parmentier para hacerla apreciar, hubo de acudir a dos subterfugios. Primeramente invitó un día a los más distinguidos sabios de su tiempo y lo más granado de la buena sociedad de París a un banquete en que el menú fue constituido a base de dicho tubérculo. De los comensales fueron Franklin, inventos de pararrayos, Lavoisier, el descubridor de la composición del aire. Este banquete tuvo el éxito que esperaba.

Pero le quedaba que conquistar aun el pueblo, para ello, hizo guardar el campo donde estaban sembradas las patatas durante el día, quitando la vigilancia de noche, y sucedió lo que, él pensaba: al ver tan bien guardadas las patatas las consideraron de gran valor y se afanaron por robarlas, y al año la patata era cultivada, conocida y apreciada en muchos lugares. Tuvo su gran auge en los años del hambre cuando se perdieron las cosechas de cereales 1816 y 1817.


Sara Guerrero Alonso e Irene Sanchez Ferres.