Erase una vez en un pueblo pequeño y donde vivía una familia, la cual, formaba Alicia, quien era una mujer bondadosa y con mucho amor a su familia.

José, un campesino honrado y humilde y sus dos hijos, María y Pedro de seis y cuatro años respectivamente, sólo poseían una pequeña casa de adobe y una parcela que no era muy buena para producir. José salió una mañana fría y se dirigió a su parcela que tenía algunos días que no la visitaba. A unos kilómetros del pueblo, cuando le faltaba muy poco para llegar, vio a unos campesinos que lo señalaban y exclamaban: "Ese campesino es pobre y no produce, ¡Qué sorpresa se llevará!".

José apresuró el paso, y cuando llegó a su parcela se encontró a mucha gente que lo miraba fijamente murmurando entre dientes: ¿cómo? ¿por qué? ¡no puede ser!. Él miró y se sorprendió al ver que en su parcela había un vegetal que se había producido. José de inmediato corrió al pueblo y le avisó a su familia, ellos saltaron de gusto. En el pueblo organizaron una fiesta en honor al suceso, y al producto, que es un vegetal, le dieron el nombre de "papa".

Desde entonces, José produjo más y mejoró mucho, poco a poco se fue enriqueciendo. En su pueblo fueron muy felices.




Guillermo Maldonado Ojeda
6 ºA Motril 27 de Marzo de 2008

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